La NASA ha aplicado el principio de lo mejor de cada casa, junto con el muy realista aprovechar lo que se pueda, para configurar su nuevo sistema de transporte espacial, las naves y cohetes que sustituirán a los actuales transbordadores. La idea de las cápsulas que llevaron a los astronautas a la Luna en el programa Apolo y que tanta eficacia han demostrado siempre en el sistema espacial ruso; motores del colosal cohete Saturno; propulsores de los transbordadores e incluso su depósito principal de combustible, son elementos que se combinan en el nuevo proyecto estadounidense Constellation. Sin embargo, sus vehículos -las cápsulas Orion y los cohetes Ares- serán tecnológicamente mucho más avanzados que sus predecesores. Algunos elementos del sistema se están ensayando ya. En noviembre comenzarán cuatro meses de trabajo con partes del nuevo motor J-2X, heredado del J-2 del Saturno desarrollado por Rocketdyne, que se instalaron la semana pasada en un banco de pruebas del Centro Espacial Stennis (Misuri).
El objetivo de Constellation es ambicioso: "un sistema espacial accesible, fiable, versátil y seguro", afirma la NASA, para llevar al doble de astronautas que las cápsulas Apolo a cualquier lugar de la Luna -y no sólo a regiones ecuatoriales- y dejar abierta la puerta a futuras misiones tripuladas a Marte. El primer paso será llevar tripulaciones y cargas a la Estación Espacial Internacional (ISS). Los transbordadores realizarán sus últimos vuelos en 2010 y el nuevo sistema se estrenará, como pronto, en 2014, por lo que los astronautas estadounidenses carecerán de vehículo espacial propio durante unos años.
Una de las novedades importantes del Constellation, respecto a los actuales transbordadores, es que contará con un cohete adosado para que los astronautas puedan abandonar el lanzador en caso de emergencia. Esto supone, según la NASA que el sistema será 10 veces más seguro que el actual.
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