Un sistema de refrigeración de alta tecnología podría mantener a un rover funcionando durante semanas en la tremendamente caliente superficie de Venus, dicen investigadores de la NASA. Un rover de larga vida en Venus podría ayudar a los científicos a comprender porqué Venus, con su gran efecto invernadero, ha sido tan diferente a la Tierra.
La superficie de Venus goza de una temperatura de unos 450ºC, lo bastante caliente como para fundir la sonda. Muchas sondas de las series soviéticas Venera y Vega, así como las sondas Pioneer Venus de la NASA, han aterrizado en Venus y devuelto datos de su superficie en los años 70 y principios de los 80. Pero todas ellas expiraron en menos de 2 horas debido al tremendo calor.
Ahora, dos investigadores de la NASA han diseñado un sistema de refrigeración que sería capaz de mantener a un rover vivo al menos durante 50 días terrestres. El trabajo fue desarrollado por Geoffrey Landis y Kenneth Mellot del Glenn Research Center de la NASA.
El mayor problema es mantener la electrónica fría. El plan de la NASA para hacer esto es empaquetar la electrónica en un aislante realizado con cerámica y colocando dentro de una esfera de metal del tamaño de un pomelo.
El calor será expulsado hacia afuera de la esfera usando un enfriador Stirling, el cual trabaja comprimiendo y más tarde expandiendo el gas con un pistón. Cuando el gas se expande se enfría, absorbiendo el calor de la cámara de electrónica. Entonces, cuando el gas se comprime y su temperatura aumenta de nuevo, su calor se disipa a la atmósfera en un radiador.
Los enfriadores Stirling fueron inventados en 1.816 por el reverendo Robert Stirling, un clérigo escocés, pero fueron largamente ignorados hasta la mitad del siglo XX, cuando su impresionante eficiencia energética fue mejor conocida.
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