Lo cierto es que parece que sí, que al esqueleto humano le alcanza con una computadora y una impresora 3D de tecnología inkjet, gracias a un nuevo método desarrollado por dos investigadores canadienses y tres alemanes. La técnica, descripta en la revista Advanced Materials, permite crear implantes óseos que se adaptan a la anatomía de una persona y que duran mucho más tiempo que los implantes actuales.
Fábrica ósea a pedido
Lo primero que hacen los expertos para fabricar los implantes es sacar una foto tridimensional del esqueleto de la persona en cuestión (cosa que se hace a través de un escáner) y luego incorporar esa imagen a la computadora. Esa máquina (como suele suceder en oficinas y hogares) está conectada a una impresora de chorro de tinta.
Pero la gran diferencia con la vida real y cotidiana es que esa impresora, en vez de tinta, arroja un ácido que va a parar a una delgada lámina de polvo de cemento con el cual reacciona, hasta producir un objeto cerámico que calca la forma del hueso a reconstruir.
Así, un hueso dañado puede ser reproducido en su forma original mediante la impresión de capas sucesivas, tal como ocurre con la impresión a color en una impresora de chorro de tinta. La superposición de estas múltiples capas de 0,1 milímetros de espesor es la que permite reproducir la forma y la arquitectura interna del hueso con una gran precisión.
Esta técnica consigue controlar la porosidad del material, es decir, la geometría de los microcanales de los huesos, que es determinada por la computadora a partir de la imagen del hueso original obtenido gracias al escáner en 3D.
Los diseñadores de esta técnica aseguran que por medio de ella es factible crear canales óseos de un milímetro de diámetro que ayudan a la implantación de los vasos sanguíneos. Estos vasos tienen la misión de llevar a las células óseas presentes en estos microcanales el oxígeno y los nutrientes que necesitan para generar tejido óseo y mantener el hueso con vida. Sin este acceso directo a la sangre, sería imposible tener una estructura ósea.
Esta capacidad de reproducir la porosidad exacta de los huesos humanos es una de las mayores proezas de esta tecnología, porque la que da la posibilidad de que crezcan los capilares sanguíneos que son necesarios para la vida del hueso.
Además, es una mejora respecto de otros sistemas de impresión sobre materiales, como el coral o las cerámicas porosas, que únicamente permiten una porosidad aleatoria.
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