Carlota, que en febrero cumplirá 13 años, nació sin el antebrazo y la mano izquierdos, circunstancia que hasta ahora habÃa soslayado manejando una pinza bidigital mecánica, que no le permitÃa calibrar la fuerza con que sujetaba los objetos. Desde hace 21 dÃas, dispone de una mano electrónica (los médicos lamentan que se la haya definido como
biónica, cuando no lleva nada biológico), de cinco dedos flexionables, que imita la anatomÃa, gestualidad y color de una mano fisiológica. Es la primera niña europea que cuenta con esta mano sustituta.
Incorporar la nueva extremidad, presentada ayer en el hospitalSant Joan de Déu, de Barcelona, no ha supuesto a Carlota entrar en quirófano ni recibir implantes tecnológicos de ningún tipo: los electrodos y el microprocesador que activan la mano se encuentran en el antebrazo artificial, una especie de manguito plastificado al que se enrosca la mano electrónica. El gesto se activa cuando la niña moviliza, por su decisión, los nervios que enlazarÃan los principales músculos del antebrazo, ausentes en su caso.
La mano electrónica, llamada i-LIMB y fabricada por la empresa escocesa Touch Bionica, puede reproducir el movimiento digital sutil de una mano fisiológica. Lo único que no tiene es tacto. Enlaza el Ãndice y el pulgar, señala con un dedo, sujetar cosas muy delgadas --una moneda o una tarjeta de crédito-- y teclea un teléfono móvil o un ordenador.
Todo eso no se puede hacer con el primer recurso --una pinza con dedos compactos-- que se colocó a Carlota cuando tenÃa pocos dÃas.
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