El doctor Álvaro Pascual Leone, catedrático y profesor Harvard Medical School, ha presentado en España la técnica neurofisiológica de estimulación magnética transcraneal (EMT) que tiene una gran aplicación en las enfermedades neuropediátricas, psiquiátricas y en el área de rehabilitación.
Se trata de una terapia que consiste en la aplicación de un neuronavegador de alta precisión con el que se logra inhibir o estimular —según la necesidad y patología de cada paciente— las neuronas afectadas.
Como explica Pascual Leone, el primer paso para poder aplicar esta técnica está en la identificación del circuito alterado en cada caso para conseguir actuar con "absoluta precisión" sobre él. Así, asegura que con la EMT, que tarde o temprano tiene que llegar a la parte clínica, se puede conseguir un "abanico terapéutico enorme".
En este sentido habló de enfermedades como la depresión resistente al tratamiento farmacológico (se han usado más de tres tipos de fármacos) donde el éxito de la estimulación magnética transcraneal se da en un 60 por ciento de los casos.
También se están realizando estudios de sus aplicaciones en enfermedades como el párkinson, con actuaciones individualizadas o el autismo, en este caso se trata de estimular la actividad de las células espejo, o en los casos de epilepsia.
Otra aplicación de esta técnica se puede encontrar en procesos de dolor neuropático o fibromialgias, además de acelerar la rehabilitación en infartos cerebrales.
Por otro lado durante el encuentro también se dieron a conocer nuevos fármacos para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). En este sentido Alberto Fernández Jaén, jefe de la Clínica la Zarzuela y Fernando Mulas, responsable del congreso son de la misma opinión ya que aseguran que "por nuestra experiencia el metilfenidato es el principio activo que ha dado mejores resultados en los 20 años que se lleva usando".
Para ambos doctores se ha realizado un gran avance en sus fórmulas galénicas como ha ocurrido con Medikinet. "Esta fórmula tienen una duración óptima de ocho horas —el tiempo que el niño pasa fuera de casa— y una presentación única que se puede disolver en alimentos blandos", señala Fernando Mulas.
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