La revolución verde llega también al cielo. El sector aeronáutico es consciente de que muchas cosas están cambiando: el queroseno, combustible que utilizan los aviones de reacción y turbohélices, tiene fecha de caducidad. No será algo inmediato, pero ya se han empezado a asomar las orejas del lobo con el aumento de precios - desbocado en los últimos tiempos aunque se haya vuelto a una cierta racionalidad- y con los avisos de que las grandes bolsas de petróleo se van secando, mientras que las nuevasson mucho más caras de explotar.
Por otro lado, el calentamiento de la Tierra es una realidad que ya se vive hoy. A pesar de que los aviones son responsables de tan sólo un 2% del CO que se 2 emite a la atmósfera, también se trabaja para reducir esa contaminación. Los ruidos, otro de los talones de Aquiles del transporte aéreo, se han reducido sustancialmente gracias a las nuevas tecnologÃas aplicadas a los motores de aviones y helicópteros; aun asÃ, se sigue trabajando en ello en paralelo al crecimiento de los medios aéreos que operan en todo el mundo, con especial incidencia en Europa, América del Norte y Asia. Las grandes empresas del sector, como Airbus, Boeing, Bombardier, Embraer, Agusta o Eurocopter, de la mano de empresas de ingenierÃa, quÃmica y un buen número de universidades trabajan ya en el estudio de combustibles alternativos, en la mejora de diseños de los aviones existentes, se aligeran los componentes de los fuselajes, se limita el uso de aeronaves en zonas sensibles, se van restringiendo los contaminantes que se emiten a la atmósfera y se trabaja por compatibilizar pacÃficamente el vuelo con el cielo. Ello se hace a corto y medio plazo modificando los modelos ya existentes para mejorarlos, pero a más largo término se buscan nuevas soluciones, para que a mediados del siglo XXI otro concepto de avión sustituya a los que vuelan hoy en dÃa.
El diseño de aeronaves de formas revolucionarias no es nuevo. Hace décadas que aparecen regularmente dibujos que transforman totalmente los perfiles de los aviones tal como los conocemos hoy. La diferencia es que (Green Aircraft) ahora se está planteando seriamente la posibilidad de cambiar el concepto del transporte aéreo. En el pasado, esos diseños eran más propios de un cierto revanchismo entre superpotencias, la demostración de poderÃo económico de un Estado o simplemente se trataba de la plasmación de ideas revolucionarias de ingenieros aeronáuticos en sus proyectos de fin de carrera, intentando asombrar al claustro de profesores. Ahora son estos profesores los que dirigen programas con apoyo de instituciones públicas, compañÃas aéreas o fabricantes de aviones para mejorar el transporte aéreo, mejorando su eficacia, aumentando más, si cabe, la seguridad y todo ello de un modo sostenible, teniendo en cuenta siempre tres factores: menos consumo energético, reducción de emisiones de C0 y disminución 2 del ruido.
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