Además de en la tercera edad, que son los que más desarrollan este problema de visión, los expertos pretenden emplearla para conocer la agudeza visual de los astronautas que desean viajar al espacio.
El sistema no es nuevo, lleva empleándose tres décadas con distintos usos. Conocido por las siglas DLS (Dispersión de Luz Dinámica), consiste en dirigir luz láser a la región nuclear de las lentes oculares y, a continuación, recopilar información sobre la forma en que los ojos dispersan esos haces, tal y como explica el trabajo, publicado en "Archives of Ophthalmology".
El estudio, que cuenta con firmantes como Frederick L. Ferris, del citado centro oftalmológico (dependiente de los Institutos Nacionales de la Salud), se sirve de la mencionada prueba para medir el Ãndice de proteÃna alfa-cristalina (ACI, por sus siglas en inglés). Ésta se une a otras proteÃnas dañadas de la lente ocular "para prevenir su agrupación incontrolada" y, de esta forma, mantener su transparencia. "La formación de grandes grupos de proteÃnas [...] provoca que la luz se disperse y conlleva la aparición de cataratas", explica el documento.
Como su nombre indica, los afectados sienten como si tuvieran un telón de agua, que va haciéndose cada vez más espeso, frente a sus ojos. Los bajos niveles de alfa-cristalina, o su total inexistencia, son un claro indicador de esta sensación. Con el paso de los años, disminuye la presencia de esta proteÃna y, con ello, se reduce la claridad de la visión.
Por tanto, conocer este Ãndice puede ayudar a identificar de manera temprana unas cataratas. Para llegar a esta conclusión, y junto a distintos trabajos de laboratorio, los expertos examinaron a 235 pacientes con edades comprendidas entre los siete y los 86 años. En total, se analizaron 380 ojos con una opacidad que "varió desde 0 (claro) hasta 3,8 (opaco)".
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