Una mujer que está bajo la atenta mirada de la ciencia, quien no puede entender cómo después del exceso de promiscuidad no haya sido contagiada con algún tipo de virus de tipo sexual. Se trata de Agnes Munyiva, una prostituta con 36 años de oficio que se ha acostado durante todo este tiempo con unos quince o veinte hombres distintos cada día y con todos ellos lo ha hecho sin protección.
¿Cómo se explica entonces que no esté contagiada? Los médicos dicen que su cuerpo es sabio e inmune a la corrupción, no se enferma, y de alguna manera se sabe defender de la infección en este sitio inhóspito de moscas, pantano y podredumbre. Sin haber contraído nunca la enfermedad, Agnes, a los 56 años, sigue adelante con su oficio.
Es más, su caso es tan particular que ha inspirado un libro, Twenty-Eight: Stories of Aids in Africa, de Stephanie Nolen, publicado por Portobello Books a finales de mayo de este año.
Eso sin decir la ciencia, quien ve en esta mujer la clave para la solución a muchas de las enfermedades que hoy nos acechan. Y ojo que este no es el único caso. Es más, los médicos buscan precisamente en estos lugares aislados de África a estas mujeres “mutantes” dueñas de una nueva inmunología y que serán las afortunadas que sobrevivirán en lo que se dice la última epidemia planetaria.
La autora de esta rara historia comenta en su libro, "hay otras personas que, como estas mujeres, tienen la habilidad de matar el HIV; pero es mucho más fácil de ver y de seguir el caso en estas mujeres que están expuestas una y otra vez al virus, que descubrirlo, por ejemplo, en un grupo de monjas de un convento europeo. Es posible que alguna de ellas también sea inmune al HIV, pero ¿cómo saberlo?"
Noticia publicada en Terra (España)