En 1543, el astr�nomo Nicol�s Cop�rnico public� su libro "De revolutionibus orbium coelestium", en el que propon�a un modelo del Sistema Solar con el Sol en el centro y los planetas, incluida la Tierra, orbitando a su alrededor. Inspirado por Cop�rnico, el fil�sofo Giordano Bruno sugiri� en 1584 que el Sol no era m�s que una de las muchas estrellas, cada cual con sus planetas habitados. Evidentemente, se trataba de una afirmaci�n puramente especulativa.
En 1995, dos astr�nomos suizos anunciaron el descubrimiento del primer planeta alrededor de una estrella (normal) distinta al Sol. Fue el primero de los denominados exoplanetas. Desde entonces, hemos descubierto ya m�s de 300. La mayor parte de ellos son gigantes gaseosos, pero tambi�n se han localizado ya algunas decenas de peque�os planetas con tama�os solo unas pocas veces mayores que nuestra Tierra.
Se usan diversas t�cnicas para el descubrimiento de exoplanetas, aunque generalmente es de forma indirecta. El gran contraste de brillo entre la estrella y el planeta hace que este sea muy dif�cil de observar. Las t�cnicas indirectas detectan los efectos que los planetas ejercen sobre su estrella para descubrir su existencia. As� hab�a sido durante los �ltimos trece a�os, pero el pasado noviembre se dio un importante paso adelante al anunciarse el descubrimiento de cinco planetas de forma directa, es decir mediante la toma de im�genes de la luz que emiten y reflejan.
M�s all� del descubrimiento de nuevos planetas, se ha iniciado tambi�n la era de la caracterizaci�n. Usando medidas muy precisas y herramientas sofisticadas, se ha conseguido incluso estudiar la composici�n de las atm�sferas de algunos de los exoplanetas, de momento gigantes gaseosos calientes, con �rbitas muy cercanas a sus estrellas. Se han detectado varias mol�culas de forma inequ�voca, como agua, metano o di�xido de carbono. Una verdadera proeza si recordamos que se trata de planetas alrededor de otras estrellas situadas a decenas de a�os luz de nosotros.
El futuro es incluso m�s apasionante. Las mejoras en las t�cnicas de detecci�n nos permiten descubrir exoplanetas cada vez m�s peque�os. En unos pocos a�os, encontraremos planetas con tama�os muy parecidos a la Tierra. Tal vez algunos se encuentren en la zona habitable de su estrella, donde la distancia a su sol permita la existencia de agua l�quida en la superficie. Se tratar�a de planetas potencialmente habitables. Pero los progresos no se quedar�n ah�. Hoy estamos trabajando ya con el objetivo de observar la luz de los exoplanetas habitables de forma directa y estudiar as� sus atm�sferas. Con lo que estamos aprendiendo, deberemos ser capaces de determinar la composici�n qu�mica y, tal vez, encontrar signos de actividad biol�gica estudiando ciertas combinaciones de mol�culas. Ser�n las primeras detecciones, o mejor dicho, teledetecciones, de exoplanetas habitados. Es cuesti�n de un par de d�cadas. M�s de cuatrocientos a�os despu�s, estamos a las puertas de completar la revoluci�n copernicana.
EL AUTOR ES CIENT�FICO TITULAR DEL CSIC EN EL INSTITUTO DE ESTUDIOS ESPACIALES DE CATALU�A
Publicado originalmente en Heraldo (Espa�a)